Ríos de tinta, horas de pódcasts, infinidad de programas, insultos de jugadores, dirigentes e hinchas que se sienten heridos porque la semana pasada se encontró culpable al Manchester City de infringir las normas sobre control financiero de la Premier League. Palabras más, palabras menos, aumentó artificialmente los ingresos, redujo, igualmente, de manera artificial los gastos y mintió a los investigadores.
No voy a negar que hizo trampa, aunque prefiero decir que desobedeció lo ordenado en los reglamentos de la Premier League. La razón principal de esto es, no me cabe la menor duda, el sistema en que se manejan las transferencias de jugadores profesionales de fútbol. Ninguna otra industria debe pagar sumas obscenas de dinero al antiguo empleador por contratar a un trabajador.
En el fútbol una persona con mucho dinero no puede aportarlo para mejorar su equipo, debe pasar por unos filtros que impiden que de buenas a primeras aparezca un Manchester City o un PSG que pueda pagar esas sumas absurdas, y luego remunerar a sus jugadores de manera importante para competir con los equipos tradicionales. El sistema se dice que es para preservar el balance competitivo, es decir la igualdad en la competición. ¿Balance competitivo en la Premier? Personalmente me parece que sirve a los grandes equipos de defensa contra estos nuevos ricos que con dinero limpio cambian el panorama del fútbol en muy poco tiempo.
¿Cuál es la razón por la que un club debe pagar millones de euros para contratar a un jugador?
Este sistema de transferencias es artificial. Adicionalmente solo le permite a los grandes equipos hacerse con los mejores jugadores. De los 50 fichajes más caros de la historia 30 los han hecho apenas 5 equipos. Me parece entonces que lo que hace es defender un statu quo para los grandes. Los únicos nuevos son, como no, Manchester City y PSG.
Si hablamos de balance competitivo aparecen las ligas norteamericanas. En estas no existe el pago de dinero por los jugadores, el negocio es deportivo, si un equipo quiere un gran jugador le entrega al otro equipo varios talentos o promesas. Algo mucho más sensato desde el punto de vista deportivo y económico.
El programa de fair play financiero debería servir para que los equipos cumplan con sus obligaciones. Si un nuevo rico compra un equipo ¿por qué no va a poder contratar a lo mejor de lo mejor? Pasa en cualquier industria y nada ocurre. Acá con el embeleco de la competencia equilibrada le cierra la puerta a las grandes fortunas a competir de igual a igual con los viejos clubes.
La llegada del Manchester City mejoró el nivel de la Premier e invitó al resto de los clubes a mejorar. Como el esquema está desarrollado para gastar dinero, ¿por qué no dejar que los que tienen lo gasten? El problema me parece a mí no fue que Manchester City gastara más, es que los otros clubes no pudieron seguirlo y la única defensa para los otros grandes fue prohibir que se gaste mucho.
Es cierto que el City infringió las reglas y debe ser sancionado, también es cierto que son reglas absurdas que mantienen un sistema artificial. Otros dueños nuevos han llegado y desmantelado un club, como puede ser el señor Peter Lim con el Valencia y allí no pasó nada. ¿No es mas reprochable esta conducta? Valencia era un rival real para los grandes, ahora pelea el descenso sin que a nadie, salvo a sus hinchas, le haya importado. El control financiero no está corrigiendo la desigualdad del fútbol; está congelando una desigualdad preexistente.
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